sábado, 9 de mayo de 2015

Brasil 11 (2014) Pinturas rupestres y boa en el cerrado

Pinturas rupestres Sierra das Paridas. C. Aguilar
Una de las sorpresas de la Chapada Diamantina fueron sus pinturas rupestres. Nosotros visitamos los abrigos de pinturas de la Sierra das Paridas. Hasta visitar la zona no tenía conocimiento de que existieran yacimientos así por allí y es que algunos solo acaban de empezar a ser explorados. El nombre de la Sierra das Paridas se debe a unas pinturas figurativas que aparecieron en sus abrigos rocosos y que se interpretaron como mujeres dando a luz. Pero en las paredes donde se encontraron había muchas otras escenas y no todas figurativas. Algo sorprendente para mí fue como se hizo el hallazgo del lugar pues da una medida de cómo es el territorio y lo que aún puede quedar por descubrir.


viernes, 1 de mayo de 2015

Brasil 10 (2014) Cascada Fumaça y campos rupestres

Salto de la Cascada Fumaça. Foto: César Mª Aguilar
La cascada Fumaça es uno de los lugares más llamativos de la Chapada Diamantina. Hay muchas cascadas en el parque nacional pero esta es la mayor y, aunque no siempre lleve agua, el sitio es espectacular. Dicen que es la cascada más grande de Brasil con un salto de 360 metros en caída libre. Hay en la parte alta un saliente de roca que hace las veces de mirador sobre el salto. Para el que se atreva. La roca está volada sobre el vacío y no son pocos los que vencen el vértigo para arrastrarse por ella y mirar con el estómago encogido hacia el precipicio. No es mi caso. No es que tenga vértigo en condiciones normales pero aquello me supera con creces.



lunes, 20 de abril de 2015

Brasil 9 (2014) Aguas turquesas y peces únicos

Pozo Encantado y su haz de luz. César Mª Aguilar
Las cavidades de Pozo Encantado y Pozo Azul se sitúan en una extensa plataforma caliza al este de las sierras de la Chapada Diamantina. Después de ver ríos y cascadas de aguas rojas, resultó todo un contraste encontrar lagos kársticos con aguas azul turquesa. Ambos pozos son dolinas colapsadas que dejan ver lagos subterráneos a los que llega la luz de la superficie. Sus aguas no tienen materiales en suspensión y son completamente cristalinas, de modo que la luz llega hasta el fondo dando la apariencia de que éste se encuentra a unos metros de la superficie. En realidad está a gran profundidad. La zona más profunda del Pozo Encantado está a 65 metros pero se muestra con total nitidez.


viernes, 10 de abril de 2015

Brasil 8 (2014) Aguas rojas y flora del cerrado

Río cerca de Lençois, antaño un garimpo. C. Aguilar
La Chapada Diamantina, como región, ocupa unos 38000 km2. Solo una pequeña parte corresponde al parque nacional con ese nombre, unos 1500 km2. La población de Lençois es un buen punto de partida para conocer algunos de los parajes más atractivos del parque nacional. Nosotros realizamos recorridos de ida y vuelta desde allí, a pie o en vehículo con conductor, según los lugares que queríamos visitar. Algunos lugares necesitan varios días a pie, como el pintoresco valle del río Pati que no tiene acceso rodado, pero sitios así los tuvimos que dejar para otra ocasión todo lo hicimos yendo y viniendo en el día. Lençois es una población pequeña, unos 1000 habitantes, y en cuanto sales de ella ya estás inmerso en un denso matorral y bosque de cerrado.

jueves, 2 de abril de 2015

Brasil 7 (2014) Lençois y su brillante pasado

Pastos y mata atlantica saliendo de Salvador. C.A.
Tras los días de costa nos encaminamos hacia el interior del país pasando por la capital del estado, Salvador de Bahía. El entorno de la ciudad aún está cubierto por un bosque secundario exuberante, con palmeras y árboles de rápido crecimiento como los del género Cecropia. 400 kilómetros al oeste se encuentra Lençois una población que usamos como base para visitar el Parque Nacional de la Chapada Diamantina. Al principio del viaje, a través del autobús, pudimos ver aún un paisaje de verdes pastos, palmeras y restos de mata atlántica atrincherada en los cerros. Pero pronto quedaron atrás esos paisajes y la aridez empezó a tomar presencia.


martes, 24 de marzo de 2015

Brasil 6 (2014) Reserva Natural Sapiranga

Palmeras, bromelias y aráceas. César Mª Aguilar
Al oeste de Praia da Forte se encuentra un pequeño enclave natural de mata atlántica, la Reserva de Sapiranga. En realidad no se trata de un bosque primario, tan cerca de la costa es complicado encontrar algún lugar que no haya sido ocupado y transformado por el hombre. Sin embargo es un bosque con muy buen aspecto, el típico de apariencia selvática con palmeras de grandes frondes y bromelias sobre los árboles. Crece sobre un terreno llano y arenoso junto al río Sapiranga y ocupa algo más de 500 hectáreas. En época colonial la zona fue talada para el cultivo de coco y ganadería extensiva, pero hoy se encuentra en regeneración como bosque secundario. Así de agradecido es el ambiente tropical.
 


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